Entre más pequeña sea una burbuja es más fácil reventarla. Emilie Dressaire, estudiante de doctorado en Harvard, con la ayuda de su profesor Howard Stone pudo fabricar burbujas muy pequeñas que se conservan por más de un año.
Éstas se pueden fabricar en una cocina. Se combinan glucosa con sacarosa, la mezcla se calienta a 70 grados Fahrenheit y se bate por 2 horas en una batidora, hasta que se crea una especie de espuma que parece merengue.
Las burbujas en esta espuma sólo se pueden ver con un microscopio electrónico. En su superficie se puede ver el patrón que tienen, semejante al de un balón de fútbol pero en una escala nanométrica.
Estas moléculas son atraídas por el aire dentro de la burbuja y por el agua fuera de ella, por eso se mantienen intactas.
En el futuro estas burbujas podrían utilizarse en la producción de cremas para la piel o helados.
Agradecemos el apoyo de la Fundación Nacional de la Ciencia, donde comienzan los descubrimientos.
Agradecemos a:
Emilie Dressaire
Ph.D. student
Harvard School of Engineering and Applied Sciences
Howard Stone
Professor of Engineering and Applied Mathematics
Harvard University
Cambridge, MA